Icono InstagramIcono FacebookIcono TwitterIcono Youtube
Logotipo Txingudi Online

luchando contra el gigante de internet

26 noviembre, 2014

Luchando contra ‘el gigante de Internet’

¿A alguien le suena el término ‘obsolescencia programada’? Pues eso. Nos presentamos: yo, una joven de 26 años; mi móvil, sólo tiene 1 año
. De acuerdo, y ¿el problema? Google (y como esta empresa multinacional estadounidense tantas otras).

El día 23 de agosto de 2013 compro un Nexus 4 por 349€ en Google Play (efectivamente, un dineral). Lo cierto es que desde aquel día mi safistacción con el dispositivo móvil era inmensa, llegaba a tales niveles que aconsejaba a los amigos que tuviesen que decantarse por un teléfono móvil que escogiesen sin duda el Nexus 4 de Google.

Habiendo integrado en mi persona esta lovemark, desde el 23 de agosto de 2013 he sincronizado toda mi vida personal y laboral con mi cuenta de gmail, he aprendido sobre todo lo impensable gracias a los tutoriales de Youtube, cuando he querido buscar lugares o direcciones he recurrido a Google Maps, he predeterminado mi navegador web a Google Chrome, y, vamos, que sólo me ha faltado disfrazarme en carnavales del muñequito verde de Android.

Pues bien, toda esta alegría duró hasta el 17 de octubre de 2014, o como yo le llamo: el Hundimiento. Sí, y es que, no os deseo a ningún usuario que vuestro móvil ‘googleiano’, ese que os ha costado 349 euros y que sólo lleva con vosotros un mísero año, se os estropee. ¿Por qué? Pues sencillamente porque esa lovemark que tanto os había dado, ese gigante, llega a uno de forma inminente para aplastarlo, y es que, la garantía que cubre a tu dispositivo móvil tan a la última es una ‘google mierda’. Es decir, cuando tras exponer tu problema concienzudamente, al milímetro, llegando a enviar vídeos del mal que se cierne sobre tu móvil, y después de haber hablado con Julio, Álvaro M., Paula, Pablo, Jorge, y varios más cuyo nombre no recuerdo, lo que te devuelven es el más profundo de los vacíos.

Vayamos por pasos. En un primer momento rastreas ‘la red’ (que ni Rastreator) en busca del teléfono ‘oculto’, el contacto que te dará acceso a una persona de carne y hueso que responda por la multinacional. El teleoperador te explica que tú compraste el dispositivo hace un año, y que, ‘lamentablemente’, ese modelo de móvil ya no se fabrica. Ah, sí, había olvidado mencionar que en un año se han creado el Google Nexus 4, Google Nexus 5, Google Nexus 6, Google Nexus 7, y el Google Nexus 10. De acuerdo, por lo tanto, el teleoperador te informa de que no se te puede cambiar tu dispositivo de solo un año por uno nuevo, y que, ‘en estos casos’, se provee al cliente de un dispositivo reacondicionado. Por favor, repetid conmigo en voz alta; reacondicionado. Suena bien, ¿verdad? Pues esta resulta otra ‘google mierda’. En cristiano, lo que el gigante de internet ofrece es un terminal que a otro cliente se le estropeó en un momento anterior (vamos, como a mi), y que después han llevado a la fábrica de LG (porque realmente el teléfono móvil es un modelo LG) para arreglar, y sí, finalmente, ‘eso’, ese dispositivo es el que te ofrecen a ti, idiota en garantía, ¡ups!, cliente en garantía. Siendo así, e impulsada por el sentido común, se me ocurrió plantear la posibilidad de que Google se hiciese cargo de la reparación de mi dispositivo móvil, pero cómo no, ésta opción no la contemplaba la empresa. Tal y como dijo Julio, o quizás fue Álvaro, ah no, fue una chica de esas cuyo nombre no recuerdo, la que me dejó caer que si estaba interesada en la reparación podría intentarlo con LG. Así, intrépida de mi, llamé a LG, y sí, con el único objetivo de no romper tradiciones, la incoherencia se impuso entre los teleoperadores, para finalmente sentenciar que tampoco se hacían cargo de la reparación de mi terminal en garantía, y que sólo asumirían su reparación previo pago y una vez la garantía de mi dispositivo hubiese vencido.

Siendo este el contexto, retomo el contacto telefónico con los múltiples teleoperadores de Google y tramito la solicitud de un dispositivo reacondicionado. Me ilusioné, lo reconozco, el problema parecía solventado cuando tras unos días el paquete llegó a mi domicilio. Lo recuerdo; encendí el móvil y la pantalla se bloqueaba. ¿¡Pero qué chiste era ese!? Así es, tras trámites varios, teleoperadores múltiples, etc., el día 11 de noviembre de 2014 hago el pedido de otro dispositivo reacondicionado (incluso tengo pesadillas con este término). Se me confirma el pedido, trato de hacer el seguimiento del paquete por lo que pregunto a Paula cómo hacer el seguimiento del dispositivo. Sin explicación previa alguna, me responde Pablo y me hace un ‘corta pega’ vía mail, sobre cómo hacer el seguimiento (sí, de esos que todos hemos hecho en algún trabajo de instituto).

Así, durante días espero el dispositivo cuyo pedido se me había confirmado; hasta hoy. Viendo que parecía demorarse en exceso, llamo al ‘teléfono de la desesperanza’ de Google en el que Jorge me cuenta que está habiendo un problema de stock en los almacenes con los DISPOSITIVOS REACONDICIONADOS, por lo que, no existe ningún dispositivo de camino a mi casa, y tampoco existe expectativa de que lo vaya a haber en un periodo próximo en el tiempo. Oh, sí, llora. Es lo único que te queda. Rabia, impotencia, un sentimiento de absurdidad infinita inunda tu cuerpo y tu mente. ¿Incompetencia de teleoperadores múltiples? Yo más bien pienso que se trata de un ‘exceso de competencia’ del gigante de internet, y como él, de otras tantas empresas multinacionales que nos exprimen hasta consumir al más insignificante de los mortales.

No me dan un móvil nuevo, no me arreglan el mío de tan solo 1 año, y ¡¿para colmo no les quedan reacondicionados?! Ah, y se me olvidaba, tampoco tengo la opción de repararlo en cualquier establecimiento, ya que, de ese modo (además de arruinarme un poquito más económicamente) pierdo la garantía. ¿He dicho ‘garantía’? Hagamos algo que me encanta, definamos palabras. Según la Rae:

“Garantía: Compromiso temporal del fabricante o vendedor, por el que se obliga a reparar gratuitamente algo vendido en caso de avería”.

Pues eso, que se creeran que somos gilipollas. 1 mes y 4 días. Triste, pero cierto. Pasen y vean, magnífico sistema del que somos parte, y el cual, por desgracia, sostenemos de forma, en ocasiones voluntaria, pero otras de forma no voluntaria e impuesta. Opresión. Injusticias.

Al parecer los mortales estamos condenados a no poder huir de los gigantes (…).

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *